martes, 29 de agosto de 2017

Comunicado de la plataforma Pacto de Convivencia



(MADRID, 29/08/2017) Esta mañana, 12 días después de los trágicos atentados terroristas en Barcelona y Cambrils, “Pacto de Convivencia”, una plataforma integrada por representantes de instituciones y colectivos significativos de la sociedad civil, entre las que se cuenta la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE), a la que pertenece nuestra Iglesia, ha hecho público un comunicado bajo el título, “Con las víctimas, en defensa de la paz y de la convivencia”:

CON LAS VICTIMAS, EN DEFENSA DE LA PAZ Y DE LA CONVIVENCIA

La plataforma Pacto de Convivencia, integrada por las organizaciones de la sociedad civil e instituciones que suscriben, queremos expresar nuestro dolor, afecto y solidaridad a las víctimas de los ataques terroristas sufridos en Barcelona y Cambrils, a sus familiares y amigos, y a toda la ciudadanía conmocionada por estos hechos que condenamos de manera absoluta y sin paliativos. Con convicción firme y voluntad de trabajo reafirmamos nuestro deber cívico para la construcción de la convivencia y la cohesión social, y el propósito de trabajar juntos para lograr una sociedad que anhela convivir en la pluralidad y el máximo respeto mutuo;

Nos unimos a todas las personas que rechazan y condenan estos atentados terroristas, y repudiamos la instrumentalización religiosa que efectúan organizaciones criminales como DAESH al servicio de una intolerancia fanática que solo deja tras de sí el dolor y el sufrimiento de miles de personas inocentes en todo el planeta.

Denunciamos y condenamos también las reacciones de islamofobia, los ataques a mezquitas y centros musulmanes, y los actos de incitación al odio en todas sus formas generados en los últimos días en España. Ante los discursos y delitos de odio reclamamos la intervención de las autoridades de nuestro país. Expresamos también nuestra solidaridad con las víctimas de los mismos.

Pedimos a las instituciones y a la ciudadanía la mayor solidaridad con las víctimas del terrorismo y un esfuerzo común para la erradicación de estas organizaciones de integrismo criminal. Instamos también al máximo compromiso activo en defensa de la dignidad de las personas, los derechos humanos y los valores democráticos para la construcción de sociedades tolerantes, de acogida e inclusivas. Para ello hacemos hoy un llamamiento a la prevención activa de la radicalización violenta y, en especial, a la protección de los menores ante la misma.

Las entidades que suscriben este Pacto de Convivencia expresan su intención de desarrollar todo tipo de iniciativas a su alcance, entre las que no se descartan convocatorias a la movilización ciudadana que, en el marco de sus objetivos de prevención e intervención contra la radicalización hacia el extremismo violento, contribuyan al fomento de la convivencia en una sociedad democrática, pacífica, libre e igualitaria.

Firmantes por orden alfabético: Arzobispado de Madrid, Colegio de Abogados de Madrid, Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, Comisión Islámica de España, Consejo de Víctimas de Delitos de Odio y Discriminación, Coordinadora de Organizaciones de Cooperación para el Desarrollo, CRUE- Universidades Españolas, Diaconía España, Federación de Comunidades Judías de España, Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España, Movimiento contra la Intolerancia, Plataforma del Tercer Sector.



Fuente: Pacto de Convivencia / Actualidad Evangélica

29/08 - Decapitación del Santo Profeta y Precursor Juan el Bautista


El Profeta San Juan el Bautista es considerado después de la Virgen María el santo más honrado. Era hijo del sacerdote Zacarías, casado con Santa Isabel (descendiente de Aarón). Sus padres vivían cerca de Hebrón (en una región montañosa) al sur de Jerusalén. Por parte de su madre él era pariente de Nuestro Señor Jesucristo y nació seis meses antes que el Señor.

Como lo narra el Evangelista San Lucas, el Arcángel Gabriel, se apareció a su padre Zacarías en el Templo y le anunció el nacimiento de su hijo. Y así estos devotos esposos, de edad avanzada, privados del consuelo de tener descendencia, tuvieron por fin un hijo, el cual ellos pidieron en sus oraciones.

Por misericordia de Dios él se liberó de la muerte entre miles de niños que fueron matados en Belén y sus alrededores. San Juan creció en un desierto salvaje, y se preparaba para la gran labor, llevando una forma de vida severa -ayunando, rezando y meditando en su destino preparado por Dios. Llevaba una vestimenta tosca, sujeta con un cinto de cuero, se alimentaba con miel silvestre y langostas. Él siguió una vida de ermitaño hasta el momento en el que el Señor lo llamó a los 30 años de edad para profetizar al pueblo hebreo.

Obedeciendo a este llamado, el Profeta san Juan, llegó a las orillas del río Jordán para preparar a la gente a recibir al esperado Mesías (Cristo). Ante la festividad de la Purificación mucha gente concurría al río para el lavado religioso. Aquí San Juan se dirigía a ellos, proclamando que se confiesen y se bauticen para el perdón de los pecados. La esencia, de su prédica se refería a que, antes de recibir la purificación externa, la gente debía purificarse moralmente, y de esta manera prepararse para la recepción del Evangelio. Claro es, que el bautismo de Juan no era todavia un sacramento bendito, como el bautismo cristiano. Su sentido era el de preparar (convertir) espiritualmente hacia el próximo bautismo con agua y Espíritu Santo. Según la expresión de una oración de la Iglesia, el Profeta san Juan, era la luminosa estrella matutina, la cual desprendía un brillo que era superior a la luminosidad de todas las estrellas y anunciaba la mañana del bendito día, iluminado por Cristo el Sol espiritual (Malaquias 4:2) Cuando la espera del Mesías llegó a su culminación, el Mismo Salvador del mundo, Nuestro Señor Jesucristo llegó al Jordán a bautizarse con San Juan. El bautismo de Cristo fue acompañado de anuncios milagrosos - el descenso del Espíritu Santo que bajó en forma de paloma sobre Él y la voz de Dios Padre que provenía de los cielos, diciendo: "Este es Mi Hijo amado..." Al recibir esta revelación, el Profeta San Juan le decía a la gente sobre El "Aquí esta el Cordero de Dios, que toma sobre Sí los pecados del mundo." Al escuchar esto, dos de los discípulos de Juan siguieron a Jesús. Ellos eran los Apóstoles Juan el Teólogo y Andrés, hermano de Simón, llamado Pedro. Con el bautismo del Salvador el Profeta San Juan concluyó como rubricando su servicio de profeta. Con severidad y sin temor acusaba los vicios tanto de las personas comunes, como la de los poderosos de este mundo. Por ello pronto él padeció.

El rey Herodes Antipas (hijo del rey Herodes el Grande) ordenó encarcelar al Profeta San Juan por acusarlo del abandono de su legítima esposa (hija del rey Aretas de Arabia), y por su unión ilegitima con Herodías, la mujer de su hermano Felipe.

El día de su cumpleaños Herodes hizo un banquete, al cual fueron invitadas personas muy conocidas. Salomé, hija de la pecadora Herodías, con su baile impúdico complació de tal manera al rey Herodes y sus invitados en el banquete, que el rey le prometió bajo juramento darle todo lo que ella le pidiese, aun hasta la mitad de su reino. La bailarina por instigación de su madre, pidió que se le entregue la cabeza de San Juan el Bautista sobre una bandeja. Herodes respetaba a Juan como profeta, por ello, él se disgustó ante ese pedido. Pero le dio vergüenza quebrantar la promesa por el dada, envió entonces al guardia a la prisión, el cual decapitó a san Juan el Bautista y entregó su cabeza a Salomé, quien se la llevó a su madre. Después de insultar Herodia sobre la santa cabeza del profeta, la tiró en un sucio lugar. Los discípulos de San Juan el Bautista le dieron santa sepultura a su cuerpo en Sebastia, una ciudad de Samaria.

Por su crueldad Herodes recibió su castigo en el año 38 después de Cristo. Sus tropas fueron derrotadas por Aretas, que fue contra él, por el deshonor causado a su hija, a la cual él abandonó para convivir con Herodías, y al año siguiente el emperador Calígula lo envió al exilio.

Según las narraciones de la tradición, el Evangelista San Lucas, al visitar distintas ciudades y pueblos con las prédicas de Jesús, desde Sebastia llevó a Antioquía una parte de los santos restos del gran Profeta - la mano derecha. En el año 959, cuando los musulmanes se apoderaron de Antioquía (durante el imperio de Constantino Porfirocente), el diácono Job, de Antioquía se llevó la mano del profeta a Calcedonia, desde allí fue trasladada a Constantinopla, donde se conservó hasta que los turcos tomaron la ciudad. Después la mano derecha del Profeta se encontraba en la Iglesia "De La Imagen Del Salvador" en el Palacio de Invierno de San Petersburgo.

La santa cabeza de San Juan el Bautista fue hallada por la piadosa Juana y sepultada adentro de una vasija en el monte de Olivos. Un asceta devoto, al realizar una zanja para hacer el fundamento de un templo, encontró este tesoro y lo guardó consigo, pero ante su muerte, temiendo que la reliquia fuese profanada por los no creyentes, la escondió en la tierra en el mismo lugar que la encontró. Durante el reinado de Constantino el Grande, dos monjes fueron a Jerusalén para venerar el Santo Sepulcro, y a uno de ellos se le presentó el Profeta San Juan el Bautista y le indicó, en donde estaba enterrada su cabeza. Desde ese momento los cristianos comenzaron a celebrar el Primer hallazgo de la santa cabeza de San Juan el Bautista.

El Señor Jesucristo dijo sobre el Profeta San Juan el Bautista "De todos los nacidos de mujer ninguno (profeta) superó a Juan el Bautista."

San Juan el Bautista es glorificado por la Iglesia como un "Ángel, Apóstol, Mártir, Profeta, Intercesor de la gracia antigua y nueva, de los nacidos honorabilísimo y ojo luminoso de la Palabra".


Fuente: Arquidiócesis de Santiago y Todo Chile (Patriarcado de Antioquía y Todo el Oriente)

domingo, 27 de agosto de 2017

Grandes Vísperas de la Dormición de la Madre de Dios en Málaga

Tedéum por el Día de la Independencia de Ucrania en Málaga

Publicado por Sacra Metrópolis de España y Portugal - Patriarcado Ecuménico en Domingo, 27 de agosto de 2017

27/08 - San Osio de Córdoba, Obispo


El obispo Osio de Córdoba es venerado como Santo por la Iglesia Ortodoxa, aunque no por la Iglesia Católica. Su nombre es griego (Όσιος), pero su procedencia es hispana – cosa que sabemos por nuestra historia – pero que además lo confirman San Atanasio y Simeón Metaphastes. Nació en Córdoba, probablemente en el año 256, deduciéndose esta fecha del hecho incontestable de que se sabe que murió en el año 357 en Sirmio con 101 años de edad. San Atanasio sigue diciendo que en el año 355 llevaba unos sesenta años como obispo de Córdoba, luego debió ser elegido alrededor del año 294. Participó en el Concilio de Nicea y según las actas del mismo, como era hispano y no conocía el griego, tuvo que explicarse mediante intérpretes.

Durante la persecución de Diocleciano fue torturado como confesor de la fe en Cristo y desterrado. Las huellas de esos tormentos eran aún visibles cuando participó en el Concilio de Nicea, conforme lo dice Nicéforo, en el capítulo XIV de su octavo libro. Sobre los tormentos a los que se vio sometido habla el mismo Osio en su carta al emperador Constancio: “He completado la tarea de la confesión, primero en la persecución promovida por tu abuelo Maximiano”.

Asistió también al concilio de Iliberis (Elvira), pues su firma aparece en las actas del mismo en el undécimo puesto y si las actas se firmaban por orden de antigüedad en el episcopado, esto nos da a entender que llevaba relativamente poco tiempo como obispo. Llamado por el emperador Constantino, dejó Hispania y marchó con él a Milán. Muy probablemente influyó en la conversión del emperador, ya que éste lo tenía en gran estima y solicitaba sus consejos, sobre todo cuando estaba confuso entre abrazar el cristianismo, como quería su madre Elena, o continuar en el paganismo. El historiador pagano griego Zósimo, que vivió en el siglo V, llega a decir que el emperador se convirtió “gracias a un egipcio de Hispania”, por lo que los historiadores, dándole a la palabra “egipcio” el significado de “mago, sacerdote o sabio” identifican a Osio como el “egipcio hispano” que en aquellas fechas vivía en la corte del emperador Constantino y tenía influencias sobre él.

Cuando los donatistas africanos depusieron al obispo Ceciliano de Cartago acusándolo de traidor y eligieron a Mayorino, la noticia llegó hasta el Papa San Melquíades, quien habiendo oído a Ceciliano, lo confirmó en su sede. Los donatistas apelaron al emperador Constantino, el cual confirmó la decisión del Papa y los amenazó. Entonces los donatistas acusaron al obispo Osio, que era consejero del emperador, y al Papa Melquíades, como traidores y cómplices del obispo Ceciliano. Dijeron que los obispos hispanos habían declarado a Osio como traidor, pero que éste había sido absuelto por los obispos de las Galias, por lo cual había podido acceder hasta el emperador, a quien instigó en contra de los donatistas. San Agustín, en su libro Primero “Contra Parmeniano” dice que estas acusaciones son falsas, añadiendo que precisamente Osio fue quien suavizó los ánimos del emperador.

Cuando Osio fue enviado a Alejandría para poner calma entre Arrio y San Atanasio, viendo que era imposible hacer cambiar de opinión a Arrio, propuso la celebración de un concilio. Éste se celebró en Nicea en el año 325, asistiendo trescientos dieciocho obispos, presididos por el mismo Osio que firmó el primero después de los legados enviados por el Papa. En su firma dice: “Yo, Osio, obispo de la ciudad de Córdoba en la provincia de Hispania, digo que creo lo que anteriormente se dice. Víctor y Vicente, presbíteros de la ciudad de Roma enviados por nuestro venerable Papa y Obispo Silvestre, subscribimos”. El concilio condenó las tesis de Arrio, confirmó la divinidad del Verbo (Λόγος) y Osio subscribió las tesis del Concilio, luego es absolutamente falso acusar a Osio de Córdoba como obispo arriano.

El Concilio de Nicea – ya lo hemos dicho anteriormente en alguna ocasión – confirmó la consustancialidad del Verbo tal y como se menciona en el primer capítulo del Evangelio de San Juan: “En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba en Dios y el Verbo era Dios”. El Hijo es consustancial al Padre, de su misma naturaleza y esto fue definido en el Credo Niceno, en cuya confección Osio había colaborado muy activamente. Osio redactó nuestra profesión de fe, que fue suscrita por todos los obispos presentes, a excepción de cinco arrianos. Previamente, Osio había asistido también al Concilio Gangrense, celebrado en Paflagonia en el año 324, aunque los cánones de este concilio, que no se considera Ecuménico, fueron todos de carácter disciplinario, no dogmático.

Cuando el emperador Constantino murió – que por cierto, fue bautizado por Eusebio de Nicomedia, que era un obispo arriano – Osio volvió a Hispania. Hay quienes afirman que en los últimos años de su reinado, Constantino se inclinó hacia el arrianismo y de hecho, desterró a San Atanasio, que era el patriarca de Alejandría, hasta las tierras germánicas de Tréveris, pero hay que decir también que en su testamento, el emperador revocó esta orden anterior suya. San Atanasio volvió a su sede alejandrina, pero allí fue duramente atacado por los arrianos e incluso se vio perseguido por el emperador Constancio. Para apoyar a San Atanasio se convocó el concilio de Sardis (Sárdica) en el año 347, asistiendo trescientos obispos griegos y setenta y seis latinos. También Osio presidió este concilio y redactó la mayor parte de sus cánones, todos los cuales, apoyaban las tesis de San Atanasio a quién se le restituyó su sede. Posteriormente, ya en Córdoba, Osio convocó un concilio provincial reiterando todos los acuerdos del concilio de Sardis.

El emperador Constancio se había puesto abiertamente al lado de los arrianos y en el año 355 desterró al Papa Liborio por no querer firmar la condena a San Atanasio; y no satisfecho con esto, pensando que Osio tenía una gran influencia sobre todos los obispos que profesaban la fe ortodoxa, arremetió contra él. A las amenazas del emperador respondió Osio, que ya tenía cien años de edad, con esta carta: “Yo fui confesor de la fe cuando la persecución de tu abuelo Maximiano. Si tú la reiteras, estoy dispuesto a padecerlo todo antes que a derramar sangre inocente ni ser traidor a la verdad. Haces mal al escribir tales cosas y en amenazarme. Acuérdate que eres mortal y debes temer al día del juicio. Consérvate puro para ese día y no te mezcles en cosas eclesiásticas ni aspires a enseñarme, puesto que eres tu quién debes recibir lecciones de mi. Dios te confió el imperio y a nosotros nos confió la Iglesia… Te digo esto porque me preocupa tu salvación. Ni estoy ni estaré de acuerdo con los arrianos ni les ayudo, sino que anatematizo esa herejía y por eso, no puedo suscribir la condenación de Atanasio, a quienes la Iglesia romana y un concilio, ha declarado inocente”. Por estas letras, podemos deducir que San Osio tenía muy clara la división de poderes entre Iglesia y estado.

Cuando el emperador recibió la carta se enfureció y ordenó que se presentara en Sirmio, ciudad de Panonia (la actual Sremska Mitrovica, en Serbia). Allí nuevamente se negó a condenar a San Atanasio, aunque fue azotado y sometido a tormentos por los verdugos del emperador. Bajo tormento, tuvo la debilidad de comulgar con los arrianos Ursacio y Valente, pero como indica el propio San Atanasio, inmediatamente se arrepintió de este acto: “Por lo tanto, a tal fin, tuvo una ligera debilidad: pero antes de morir, en su testamento, tuvo la autoridad de condenar la herejía arriana, prohibiendo aprobarla o recibirla”. Y en Sirmio murió, con 101 años de edad, conforme lo testifica Sócrates Escolástico en su Libro Segundo, capítulo XXXI.

Viendo cuál fue su trayectoria a lo largo de toda su vida, parece increíble que se le haya acusado de no ser fiel a la ortodoxia. Redactó el Credo de Nicea, absolvió a San Atanasio y con cien años de edad tuvo la valentía de escribirle al emperador en los términos descritos más arriba. Sometido a tormento, es verdad que tuvo la debilidad de comulgar con dos arrianos, pero inmediatamente se arrepintió. Por eso, sus detractores, principalmente católicos, dicen que claudicó al final de su vida, cosa que no es cierta. Han llegado a acusarle de que firmó un documento profesando la fe arriana y que incluso volvió a Hispania para propagarla, cosa que es absolutamente falsa. Es verdad que en la Iglesia Latina no recibe veneración, pero en las Iglesias de Oriente, tanto en las Iglesias Ortodoxas como en la Iglesia Católica de rito bizantino, sí que se le venera como Santo.

Se le acusa de tratar con herejes excomulgados, cosa que estaba prohibida en los antiguos cánones, pero es que Osio cedió porque lo estaban atormentando, y de inmediato se arrepintió amargamente. Hizo algo parecido a lo que hizo San Martín de Tours – cuya santidad no ponemos en duda – cuando consintió en comulgar con los obispos itacianos para salvar de los rigores del emperador a los priscilianistas. Y al igual que Osio, San Martín se arrepintió. El caso de Osio es exactamente igual, como lo cuenta el mismísimo San Atanasio, pero se le aplica distinto rasero de medir.

Se le acusa de firmar en Sirmio una profesión de fe arriana y eso, San Atanasio, que debía estar mejor informado que nadie, no lo menciona en absoluto, aunque los arrianos así lo propagaran. San Atanasio – que es la mejor defensa de Osio – llega a escribir: “Osio murió protestando contra la violencia, condenando la herejía arriana y prohibiendo que nadie la siguiese ni amparase. ¿Para qué he de alabar a este viejo santo, confesor insigne de Jesucristo? No hay nadie en el mundo que ignore que Osio fue desterrado y perseguido por la fe. ¿Qué Concilio hubo que él no presidiese? ¿Cuando habló delante de los obispos sin que todos le dieran la razón? ¿Qué Iglesia no fue defendida y amparada por él? ¿Qué pecador se le acercó que no recobrase aliento o salud? ¿A qué enfermo o menesteroso no favoreció y ayudó en todo?” (Apología “De fuga sua”).

Además, si la firma hubiese existido, habría sido conseguida bajo tortura, lo que la hace inválida. Otros se basan en la obra “De viris illustribus” de San Isidoro de Sevilla que habla de la “muerte del sacrílego Osio” que quiso imponer el arrianismo en la Bética, pero es que esta afirmación se cae por su peso, ya que San Isidoro no lo escribe “de motu proprio”, sino refiriéndose a un escrito de Marcelino, que era un sacerdote prisciliano. O sea, que no lo escribe como cosa que él sabe, sino como cosa que otro dice. Además, hay que recordar que después del episodio de Sirmio, Osio jamás volvió a Hispania, conforme lo confirma el Menologio griego: “Acabó la vida en el destierro”.

Todo esto queda confirmado aun más por los acontecimientos tal y como ocurrieron: Constancio salió de Roma hacia Sirmio el día 14 de las Kalendas de junio del año 357. Tardaría cierto tiempo en llegar a Sirmio. Allí convocó a varios obispos arrianos y torturó a Osio para que comulgase con Ursacio y Valente. Según escribe San Atanasio, Osio murió ese mismo año e incluso el Menologio griego afirma que fue el 27 de agosto. En pleno siglo IV, en un mes escaso, era muy difícil, y más para un anciano de cien años, ir de Sirmio a Hispania (desde la actual Serbia hasta la actual Andalucía, en España). Osio no volvió a Hispania.

Se conocen algunos escritos de San Osio obispo de Córdoba: en primer lugar, el “Credo de Nicea” en cuya redacción contribuyó activamente, una carta escrita al emperador Constantino y otra escrita al emperador Constancio, una carta escrita al Papa Julio, los cánones del concilio de Sardis, un tratado sobre la “interpretación de las vestiduras de los sacerdotes” en la Ley Antigua y una carta escrita a su hermana, de la que habla San Isidoro de Sevilla diciendo de ella que “está escrita en un apacible y hermoso estilo”. ¿Se puede deducir de esta frase de San Isidoro que tenía mala opinión de Osio? Yo creo que no. Hoy se conmemora su festividad en Oriente y yo estoy convencido de que algún día, la Iglesia Latina reconocerá su santidad. Con él se está cometiendo una injusticia, mayor incluso que la que se cometió con Galileo.

Antonio Barrero


Fuente: Preguntasantoral

Domingo XII de Mateo. Evangelio de la Divina Liturgia


Mt 19,16-26: Un joven fue a ver a Jesús y le preguntó: –Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para tener vida eterna? Jesús le contestó: – ¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Bueno solamente hay uno. Pero si quieres entrar en la vida, cumple los mandamientos. – ¿Cuáles? –preguntó el joven. Jesús le dijo: –‘No mates, no cometas adulterio, no robes, no digas mentiras en perjuicio de nadie, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo.’ –Todo eso ya lo he cumplido –dijo el joven –. ¿Qué más me falta? Jesús le contestó: –Si quieres ser perfecto, ve, vende lo que tienes y dáselo a los pobres. Así tendrás riquezas en el cielo. Luego ven y sígueme. Cuando el joven oyó esto, se fue triste, porque era muy rico. Jesús dijo entonces a sus discípulos: –Os aseguro que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Os lo repito: le es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios. Al oírlo, sus discípulos se asombraron más aún, y decían: –Entonces, ¿quién podrá salvarse? Jesús los miró y les contestó: –Para los hombres esto es imposible, pero no para Dios.

sábado, 26 de agosto de 2017

26/08 - San Geroncio, primer Obispo de Itálica


Parece probado que en la ciudad romana de Itálica, cerca de la actual Sevilla, vivió un obispo llamado Geroncio, porque en el siglo VII ahí existía un templo a él dedicado en el que se dice que estaba su sepulcro. En la vida de San Fructuoso de Braga se hace mención a este templo, porque se dice que San Fructuoso lo visitó cuando misionó por tierras andaluzas. Además, en el Rito Mozárabe existe un oficio propio para este santo en el que se incluye un himno en el que se dice que, por haber predicado la fe en esas tierras andaluzas, murió de pena en la cárcel. Además, su inclusión en los martirologios es muy anterior a aquellas fechas.

Este himno del oficio mozárabe dice textualmente: “Hic fertur apostolico, vates fulsisse tempore”, o sea, que vivió en los tiempos de los apóstoles, luego que era del siglo I. Es el propio himno el que cita la noticia como una tradición oral: “fertur”, luego es curioso como Usuardo, que generalmente estaba muy bien informado, dice en su martirologio únicamente: “En la ciudad de Itálica, en Hispania, San Geroncio obispo que murió en la cárcel”. Usuardo dice que San Geroncio fue obispo de Itálica, que no derramó su sangre, sino que murió debido a las calamidades a las que fue sometido en la cárcel, pero no hace mención al hecho de que viviera en tiempo de los apóstoles, como dice el himno mozárabe.

Fue el cardenal Baronio el que, al incluirlo en el Martirologio Romano, sí hace caso al texto mozárabe y dice el día 25 de agosto: “En Itálica de España, San Geroncio obispo, que en tiempo de los apóstoles, predicando el evangelio en aquella provincia, al cabo de muchos trabajos murió en la cárcel”. Recordemos que precisamente el cardenal Baronio no se distinguió por su simpatía hacia las tradiciones provenientes de España, y prueba de ello es el enfado que cogió Felipe II cuando Baronio puso en duda la venida del apóstol Santiago a las tierras gallegas; luego está claro que, aunque Usuardo, que estaba muy bien informado, no dice nada de esto, Baronio sí hace caso al himno mozárabe e incluye ese dato en el martirologio. Aun así, también hay que decir que jamás la sede de Itálica se atribuyó un origen apostólico.

Habiendo sido suprimido el Rito Mozárabe por el Papa Gregorio VII, y habiendo desaparecido ya más de una antigua sede episcopal andaluza, no nos debe extrañar que el recuerdo de este santo cayera en el olvido incluso en la propia Andalucía. Fue en tiempos del cardenal arzobispo de Sevilla, Don Rodrigo de Castro (siglo XVI), cuando se decidió recuperar su memoria en la diócesis hispalense, memoria que aún se mantiene viva. Resumiendo: podemos afirmar que en Itálica existió un obispo mártir llamado Geroncio y que muy probablemente vivió en tiempo de los apóstoles, o sea, en el siglo I.


Fuente: Preguntasantoral

martes, 22 de agosto de 2017

Memoria de actividades de S.E. Policarpo en el mes de julio de 2017



30/06: Llegó a su ciudad natal de Nafpaktos (Lepanto). Por la tarde presidió desde el Trono Episcopal (jorostasía) la celebración de las Grandes Vísperas Solemnes, seguidas por el Oficio Sagrado de Artoclasía, en la Capilla parroquial de los SS. Cosme y Damián, médicos taumaturgos, en Nafpaktos, con ocasión de su Fiesta patronal, en presencia del Emmo. Metropolita de Nafpaktos y San Blas Ierótheos.

01/07: Presidió el Oficio de Maitines, seguido por la Divina Liturgia Pontifical, en la Capilla parroquial de Nafpaktos arriba mencionada, con ocasión de su Fiesta patronal.

02/07: Presidió el Oficio de Maitines, seguido por la Divina Liturgia Pontifical del Domingo IV de Mateo, en el Katholicón del Sagrado Monasterio de los SS. Nectario y Fanurio en Tríkorfon, de la Sacra Metrópolis de Fokís, con ocasión de la Fiesta de San Juan Maxímovitch, Arzobispo de San Francisco, Taumaturgo, una parte de cuyas reliquias se conservan en este Monasterio, motivo por el que es particularmente venerado. Seguidamente participó en el ágape festivo monástico.

03/07: Se reunió en su despacho con el Emmo. Metropolita de Nafpaktos y San Blas Ierótheos, con el cual almorzó.

06/07: Visitó el Sagrado Monasterio de los SS. Agustín de Hipona y Serafín de Sarov en Tríkorfon, de la Sacra Metrópolis de Fokís, para felicitar a su Abad, el Rvdmo. Archimandrita Nectario, Vicario General de dicha S. Metrópolis, por el 60º aniversario de su nacimiento, y participó en la cena festiva.

09/07: Presidió el Oficio de Maitines, seguido por la Divina Liturgia Pontifical del Domingo V de Mateo, en la Iglesia Catedral de San Demetrio Gran Mártir, el Mirobleta, de Nafpaktos.

10/07: Viajó a Constantinopla.

11/07: Presidió el Oficio de Maitines, seguido por la Divina Liturgia Pontifical, en la Catedral Patriarcal de San Jorge en el Fanar, con ocasión de la Fiesta de la Santa Gran Mártir Eufemia, cuyo cuerpo se conserva entero en dicha iglesia. Estuvieron presentes Su Santidad el Patriarca Ecuménico Bartolomé I y muchos Jerarcas del Trono Ecuménico. Seguidamente, fue recibido en audiencia privada por Su Santidad el Patriarca Ecuménico. Por la noche participó en la cena ofrecida en un restaurante de Calcedonia (Estambul) a los miembros de la Corte Patriarcal por Su Santidad, con ocasión de su Onomástica el 11 del pasado mes de junio.

12/07: Asistió en la Iglesia Patriarcal de San Jorge en el Fanar en la celebración del Oficio de Maitines y de la Divina Liturgia con ocasión de la Fiesta del nuevo Santo Padre Paísio del Monte Athos.

13/07: Participó en las sesiones ordinarias de trabajo del Santo Sínodo del Patriarcado Ecuménico del mes de julio.

14/07: Participó en las sesiones ordinarias de trabajo del santo Sínodo del Patriarcado Ecuménico del mes de julio. Estuvo representado por el Rvdmo. Archimandrita del Trono Ecuménico Demetrio, Vicario General, en los actos oficiales organizados en Madrid por la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE) con ocasión del 500º aniversario de la Reforma Protestante de Lutero, en presencia del Excmo. Sr. Ministro de Justicia del Gobierno del Reino de España.

15/07: Asistió a la celebración del Oficio de Maitines del día en la Iglesia Patriarcal de San Jorge en el Fanar. Por la tarde asistió a la celebración de las Grandes Vísperas del Domingo en la dicha iglesia, presididas por Su Santidad el Patriarca Ecuménico Bartolomé I. Por la noche viajó a Atenas.

16/07: Presidió el Oficio de Maitines, seguido por la Divina Liturgia Pontifical del Domingo de los SS. Padres del IV Concilio Ecuménico (Calcedonia, 451 d.C.), en la iglesia parroquial de la Ssma. Madre de Dios Fuente Vivificadora en Atenas, al término de la cual presidió el Oficio Sagrado de Conmemoración del Metropolita de Quíos Dionysios, con ocasión del 6º aniversario de su dormición en el Señor. Por al tarde presidió desde el Trono Episcopal (jorostasía) la celebración en la iglesia parroquial de la Santa Gran Mártir Marina de Ilioupolis (Atenas) de las Grandes Vísperas Solemnes, con ocasión de su Fiesta patronal, seguidas por el Oficio Sagrado de Artoclasía y la tradicional fiesta folclórica griega en la plaza del templo.

17/07: Por la mañana, presidió el Oficio de Maitines, seguido por la Divina Liturgia Pontifical en la iglesia arriba mencionada, con ocasión de su Fiesta patronal. Por la tarde presidió en la misma iglesia la celebración de las Grandes Vísperas post-festivas, seguidas por la procesión del icono y de las reliquias sagradas de Santa Marina por la calles de Ilioupolis. A continuación participó en los locales parroquiales en la cena ofrecida por el Rector y el Consejo Parroquial a los becarios católicos-romanos, clérigos y seminaristas, de la “Diaconía Apostólica” de la Iglesia de Grecia en los cursos de lengua griega, con los cuales conversó.

18/07: Participó en el Katholicón del Sagrado Monasterio de los SS. Agustín de Hipona y Serafín de Sarov, de la Sacra Metrópolis de Fokís, en la celebración de las Grandes Vísperas Solemnes con ocasión de la Fiesta del Traslado de las S. Reliquias de San Serafín, presididas por el Emmo. Metropolita de Lefkás e Ítaca Theófilos, que bendijo la Artoclasía, en presencia también del Metropolita del lugar Theóktistos de Fokís y del Obispo de Kernitsa Chrysanthos, obispo auxiliar de Patras.

19/07: Presidió desde el Trono Episcopal (jorostasía) el Oficio de Maitines en la arriba mencionada iglesia monástica, y seguidamente participó en la Divina Liturgia Pontifical, presidida por el Metropolita Theófilos y con la participación también de los otros Jerarcas arriba mencionados. Seguidamente, participó en el ágape monástico festivo.

23/07: Presidió el Oficio de Maitines, seguido por la Divina Liturgia Pontifical del Domingo VII de Mateo, en la iglesia parroquial de Santa Parasceve de Nafpaktos.

25/07: Presidió desde el Trono Episcopal (jorostasía) la celebración de la las Grandes Vísperas Solemnes en la iglesia parroquial de la Santa Mártir Parasceve de Nafpaktos, su parroquia natal, con ocasión de su Fiesta patronal, en presencia del Emmo. Metropolita de Nafpaktos y San Blas Ierótheos, seguidas por el Oficio Sagrado de Artoclasía en la plaza central de Nafpaktos y la procesión del icono y las reliquias sagradas de Santa Parasceve por la calles de la ciudad.

26/07: Presidió el Oficio de Maitines, seguido por la Divina Liturgia Pontifical, en la iglesia arriba mencionada, con ocasión de su Fiesta patronal, en concelebración con el Emmo. Metropolita de Nafpaktos y San Blas Ierótheos. Seguidamente participó  en el almuerzo festivo ofrecido por el Rector y el Consejo parroquial de dicha iglesia. Por la tarde presidió desde el trono Episcopal (jorostasía) la celebración de las Grandes Vísperas Solemnes en la Capilla parroquial del Santo Gran Mártir Pantaleón, médico taumaturgo, del pueblo de Antirrion (Nafpaktos), con ocasión de su Fiesta patronal, seguidas por el Oficio Sagrado de Artoclasía.

27/07: Celebró la Divina Liturgia en el Katholicón del Sagrado Monasterio de la Ssma. Madre de Dios de la Pronta Escucha de Nafpaktos, con ocasión de la Fiesta de San Pantaleón gran mártir. Al mediodía visitó en su despacho al Emmo. Metropolita de Nafpaktos y San Blas Ierótheos para saludarlo antes de su regreso a España, con el cual almorzó. Por la tarde visitó en el Sagrado Monasterio de los SS. Agustín de Hipona y Serafín de Sarov, en Tríkorfon, al Emmo. Metropolita de Fokís Theóctistos y a su Abad y Vicario General de dicha Metrópolis, el Archimandrita Nectario, para saludarlos antes de su regreso a España, con los cuales cenó.

30/07: Presidió el Oficio de Maitines y la Divina Liturgia Pontifical del Domingo VIII de Mateo, concelebrada con el Emmo. Metropolita de Nafpaktos y San Blas Ierótheos, en la Iglesia Catedral de San Demetrio Gran Mártir de Nafpaktos, con ocasión del Domingo dedicado por la Sacra Metrópolis de Nafpaktos y San Blas a los emigrantes en todo el mundo procedentes de su territorio canónico. Al término de la Liturgia fueron celebrados respectivamente los Oficios Sagrados de Artoclasía para la salud y la prosperidad de todos los inmigrantes de Nafpaktos y la Conmemoración de los Difuntos por el descanso del alma de todos los emigrantes difuntos de Nafpaktos. La jornada concluyó con la recepción ofrecida por la S. Metrópolis a todos nuestros compatriotas emigrantes presentes en los locales de dicha iglesia Catedral.


31/07: Regresó a Madrid.

22/08 - Santa Eulalia de Barcelona, Virgen y Mártir



Eulalia nació en la inmediaciones de la ciudad de Barcelona, probablemente hacia los últimos años del siglo tercero. Descendía, a lo que parece, de noble familia; sus padres, con quienes vivía en una quinta de su propiedad, más que amarla la mimaban cariñosísimamente, impelidos por la humildad, la sabiduría y la prudencia que resplandecían en ella de una manera impropia de su tierna edad. Por encima de todo brillaba en aquella virtuosa niña un acendrado amor a Dios Nuestro Señor; su piedad la llevaba a encerrarse cotidianamente en una pequeña celda de su casa con un grupo de amiguitas que había reunido junto a sí para pasar buena parte del día en el servicio del Señor, rezando oraciones que alternaban con el canto de himnos. Habiendo llegado a la pubertad, hacia los doce o trece años, llegó a los oídos de los barceloneses la noticia de que la persecución contra los cristianos volvía a arder de nuevo en todo el Imperio, de manera que quienquiera que se obstinara en negarse a sacrificar a los ídolos era atormentado con los más diversos y espantosos suplicios.

Los emperadores romanos Diocleciano y Maximiano, que hablan oído contar la rápida y maravillosa propagación de la fe cristiana en las lejanas tierras de España, donde hasta entonces había sido tan rara aquella fe, mandaron al más cruel y feroz de sus jueces, llamado Daciano, para que acabara de una vez con aquella "superstición".

Al entrar en Barcelona hizo, con todo su séquito, públicos y solemnes sacrificios a los dioses, y dio orden de buscar cautelosamente todos los cristianos para obligarles a hacer otro tanto. Con inusitada rapidez divulgose entre los cristianos de Barcelona y su comarca la noticia de que la ciudad era perturbada por un juez impío e inicuo como hasta entonces no se había conocido otro. Oyéndolo contar Santa Eulalia se regocijaba en su espíritu y se le oía repetir alegremente: "Gracias os doy, mi Señor Jesucristo, gloria sea dada a vuestro nombre porque veo muy cerca lo que tanto anhelé, y estoy segura de que con vuestra ayuda podré ver cumplida mi voluntad".

Sus familiares estaban vivamente preocupados por la causa de aquel deseo tan vehemente que Eulalia les ocultaba, ella que precisamente no les escondía ningún secreto, sino que siempre les explicaba con la prudencia y circunspección debidas cuanto Dios Nuestro Señor le revelaba. Pero Santa Eulalia seguía sin contar a nadie lo que iba meditando en su corazón, ni a sus padres, que tan tiernamente la amaban, ni a alguna de sus amigas o de sus servidoras que la querían más que a su propia vida; hasta que un día, a la hora de mayor silencio, mientras los suyos dormían, emprendió sigilosamente el camino de Barcelona, al rayar el alba. Llevada de las ansias que la enardecían y la hacían infatigable, hizo todo el trayecto a pie, a pesar de que la distancia que la separaba de la ciudad fuese tal como para no poder andarla una niña tan delicada como ella.

Llegado que hubo a las puertas de la ciudad, y así que entró, oyó la voz del pregonero que leía el edicto, y se fue intrépida al foro. Allí vio a Daciano sentado en su tribunal y, penetrando valerosamente por entre la multitud, mezclada con los guardianes, se dirigió hacia él, y con voz sonora le dijo: "Juez inicuo, ¿de esta manera tan soberbia te atreves a sentarte para juzgar a los cristianos? ¿Es que no temes al Dios altísimo y verdadero que está por encima de todos tus emperadores y de ti mismo, el cual ha ordenado que todos los hombres que Él con su poder creó a su imagen y semejanza le adoren y sirvan a Él solamente? Ya sé que tú, por obra del demonio, tienes en tus manos el Poder de la vida y de la muerte; pero esto poco importa".

Daciano, pasmado de aquella intrepidez, mirándola fijamente, le respondió, desconcertado: "Y ¿quién eres tú, que de una manera tan temeraria te has atrevido, no sólo a presentarte espontáneamente ante el tribunal, sino que, además, engreída con una arrogancia inaudita, osas echar en cara del juez estas cosas contrarias a las disposiciones imperiales?".

Mas ella, con mayor firmeza de ánimo y levantando la voz, dijo: "Yo soy Eulalia, sierva de mi Señor Jesucristo, que es el Rey de los reyes y el Señor de los que dominan: por esto, porque tengo puesta en Él toda mi confianza, no dudé siquiera un momento en ir voluntariamente y sin demora a reprochar tu necia conducta, al posponer al verdadero Dios, a quien todo pertenece, cielos y tierra, mar e infiernos y cuanto hay en ellos, al diablo, y lo que es peor, que quieres obligar a hacer lo mismo a aquellos hombres que adoran al Dios verdadero y esperan conseguir así la vida eterna. Tú les obligas inicuamente, bajo la amenaza de muchos tormentos, a sacrificar a unos dioses que jamás existieron, que son el mismo demonio, con el cual todos vosotros que le adoráis vais a arder otro día en el fuego eterno".

Oyendo Daciano tales requerimientos, mandó que la detuvieran y que inmediatamente la azotaran sin piedad. 'Mientras, sin compasión, se ejecutaba el suplicio, decíale Daciano, en son de burla: "Oh miserable doncella: ¿Dónde está tu Dios? ¿Por qué no te libra de esta tortura? ¿Cómo te has dejado llevar por esta imprudencia que te hizo ejecutar un acto tan atrevido? Di que lo hiciste por ignorancia, que desconocías mi poder, y te perdonaré enseguida, pues hasta a mí me duele que una persona nobilísima como tú, ya que vienes, según me han dicho, de rancio abolengo, sea tan atrozmente atormentada". A cuyas palabras repuso Santa Eulalia: "Esto no será jamás; y no me aconsejes que mienta confesando que desconocía tu poderío; ¿quién ignora que toda potestad humana es pasajera y temporal como el mismo hombre que la tiene, que hoy existe y mañana no? En cambio, el poder de mi Señor Jesucristo no tiene ni tendrá fin, porque es el mismo que es eterno. Por esto, no quiero ni puedo decir mentiras, porque temo a mi Señor, que castiga a los mentirosos y sacrílegos con fuego, como a todos los que obran la iniquidad. Por otra parte, cuanto más me castigas, me siento más ennoblecida; nada me duelen las heridas que me abres, porque me protege mi Señor Jesucristo, que, cuando sea Él quien juzgue, mandará castigarte por lo que habrás hecho con penas que serán eternas".

Enfurecido y rabioso, Daciano mandó traer el potro. La extienden en él, y mientras unos esbirros la torturaban con garfios, otros le arrancaban las uñas. Pero Santa Eulalia, con cara sonriente, iba alabando a Dios Nuestro Señor, diciendo: "Oh Señor mío Jesucristo, escuchad a esta vuestra inútil sierva; perdonad mis faltas y confortadme para que sufra los tormentos que me infligen por vuestra causa, y así quede confuso y avergonzado el demonio con sus ministros".

Díjole Daciano: "¿Dónde está este a quien llamas e invocas? Escúchame a mí, oh infeliz y necia muchacha. Sacrifica a los dioses, si quieres vivir, pues se acerca ya la hora de tu muerte y no veo todavía quién venga a librarte".

Mas he aquí que Santa Eulalia, gozosa, le respondió: "Nunca vas a tener prosperidad, sacrílego y endemoniado perjuro, mientras me propongas que reniegue de la fe de mi Señor. Aquel a quien invoco está aquí junto a mí; y a ti no es dado el verle porque no lo mereces por culpa de tu negra conciencia y la insensatez de tu alma. Él me alienta y conforta, de manera que ya puedes aplicarme cuantas torturas quieras, que las tengo por nada".

Desesperado ya y rugiendo como un león ante aquel caso de insólita rebeldía, Daciano mandó a los soldados que, extendida todavía sobre el potro, aplicaran hachones encendidos a sus virginales pechos para que pereciera envuelta en llamas. Al oír aquella decisión judicial, Santa Eulalia, contenta y alegre, repetía las palabras del salmo: "He aquí que Dios me ayuda y el Señor es el consuelo de mi alma. Dad, Señor, a mis enemigos lo que merecen, y confundidles; voluntariamente me sacrificaré por Vos y confesaré vuestro nombre, pues sois bueno, porque me habéis librado de toda tribulación y os habéis fijado en mis enemigos". Y habiendo dicho esto, las llamas empezaron a volverse contra los mismos soldados. Viendo lo cual Santa Eulalia, levantando la vista al cielo, oraba con voz más clara todavía, diciendo: "Oh Señor mío Jesucristo, escuchad mis ruegos, compadeceos misericordiosamente de mí y mandad ya recibirme entre vuestros escogidos en el descanso de la vida eterna, para que, viendo vuestros creyentes la bondad que habéis obrado en mí, comprueben y alaben vuestro gran poder".

Luego que hubo terminado su oración se extinguieron aquellos hachones encendidos que, empapados como estaban en aceite, debían haber ardido por mucho tiempo, no sin antes abrasar a los verdugos que los sostenían, los cuales, amedrentados, cayeron de hinojos, mientras Santa Eulalia entregaba al Señor su espíritu, que voló al cielo saliendo de su boca en forma de blanca paloma. El pueblo que asistía a aquel espectáculo, al ver tantas maravillas, quedó fuertemente impresionado y admirado, en especial los cristianos, que se regocijaban por haber merecido tener en los cielos como patrona y abogada una conciudadana suya.

Pero Daciano, al ver que después de aquella enconada controversia y que, a pesar de tantos suplicios, nada había aprovechado, descendió del tribunal, mientras, enfurecido, daba la orden de que fuera colgada en una cruz y vigilada cautelosamente por unos guardianes: "Que sea suspendida en una cruz hasta que las aves de rapiña no dejen siquiera los huesos". Y he aquí que al punto de ejecutarse la orden cayó del cielo una copiosa nevada que cubrió y protegió su virginidad. Los guardas, aterrorizados, la abandonaron para seguir vigilándola a lo menos desde lejos, según se les había ordenado.

Tan pronto se divulgó lo acaecido por los poblados circunvecinos de la ciudad, muchos quisieron ir a Barcelona para ver las maravillas obradas por Dios. Sus mismos padres y amigas corrieron enseguida con gran alegría, pero lamentando al propio tiempo no haber conocido antes lo sucedido.

Después de tres días que Santa Eulalia pendía de la cruz, unos hombres temerosos de Dios la descolgaron con gran sigilo, sin que se dieran cuenta los soldados o guardianes; y habiéndosela llevado, la embalsamaron con fragantes aromas y amortajaron con purísimos lienzos. Entre ellos había uno que dicen se llamaba Félix, que con ella había también sufrido confesando a Cristo, el cual con gran alegría dijo al cuerpo de la Santa: "Oh señora mía, ambos confesamos juntos, pero vos merecisteis la palma del martirio antes que yo". Y he aquí que la Santa le contestó con una sonrisa. Los demás, mientras la llevaban a enterrar, alegrábanse entonando cánticos e himnos al Señor: "Los justos os invocarán, oh Señor, y Vos los habéis escuchado. mientras les librabais de cualquier tribulación". Al oírse aquellos cantos, fue asociándose a la comitiva una gran multitud, hasta que con gran regocijo le dieron sepultura.

ANGEL FÁBREGA GRAU, PBRO.


viernes, 18 de agosto de 2017

Comunicado ante los atentados terroristas en Cataluña


Prot. Nº: 111/17

El Arzobispo-Metropolita, el clero y los fieles de la Sacra Metrópolis Ortodoxa de España y Portugal, del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, participamos vivamente del luto nacional, que es también luto de todo el mundo civilizado y democrático, provocado por los injustos, bárbaros y cobardes atentados terroristas en Barcelona y Cataluña, y expresamos nuestras más sinceras y profundas condolencias.
    
Rezamos por el descanso del alma de los fallecidos y por la rápida recuperación de los heridos, así como por que la paz reine en el mundo entero y que no se repitan más actos como los ocurridos en estos días en Cataluña.

En Madrid, a 17 de agosto de 2017

+ Metropolita Polykarpos Stavropoulos
Arzobispo Metropolitano Ortodoxo de España y Portugal y Exarca del Mar Mediterráneo
Presidente de la Asamblea Episcopal Ortodoxa de E y PT

martes, 1 de agosto de 2017

Oficios del mes de agosto de 2017 en la Catedral de Madrid


MARTES 01/08
Súplica a la SSma. Madre de Dios …………………….. 19:00

MIÉRCOLES 02/08
Súplica a la SSma. Madre de Dios …....…….………….. 19:00

JUEVES 03/08
Súplica a la SSma. Madre de Dios …...………………... 19:00

VIERNES 04/08
Súplica a la SSma. Madre de Dios …………......…..….. 19:00

SÁBADO 05/08
Vísperas del Domingo …..………………..……………. 19:00

DOMINGO 06/08
LA TRANSFIGURACIÓN DE NUESTRO SEÑOR
Maitines …...................................................................... 09:30
Liturgia .…….………….……….................................... 10:45
Bendición de los Frutos …….……………………….… 12:00

LUNES 07/08
Súplica a la SSma. Madre de Dios …....……………….. 19:00

MARTES 08/08
Súplica a la SSma. Madre de Dios ….…….………….... 19:00

MIÉRCOLES 09/08
Súplica a la SSma. Madre de Dios ……………….…….. 19:00

JUEVES 10/08
Súplica a la SSma. Madre de Dios ….....………………. 19:00

VIERNES 11/08
Súplica a la SSma. Madre de Dios …………………….. 19:00

SÁBADO 12/08
Vísperas del Domingo ……….….………….………….. 19:00

DOMINGO 13/08
X DE MATEO; S. Máximo el Confesor
Maitines ……....…...………………………….……….. 09:30
Liturgia …………...…………………………………… 10:45

LUNES 14/08
Vísperas por la Fiesta de la Dormición ……..……….… 19:00

MARTES 15/08
LA DORMICIÓN DE NUESTRA SEÑORA
Maitines …....…….………………………………...….. 09:30
Liturgia ……...…..……………………………….……. 10:30
Oficio Epitafio a la SSma. Madre de Dios ………...….. 11:45

VIERNES 18/08
Sacramento del Óleo Santo ……………………….….. 19:00

SÁBADO 19/08
LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR (viejo cal.)
Liturgia ……………...………………………………… 10:15
Bendición de los Frutos …...…...……………………… 11:30
Vísperas del Domingo ….……..………………………. 19:00

DOMINGO 20/08
XI DE MATEO; S. Samuel prof.
Maitines ……….………………………………………. 09:30
Liturgia ……......………………………………………. 10:45

MIÉRCOLES 23/08
DESPEDIDA DE LA FIESTA DE LA DORMICIÓN
Liturgia …......................……………….……………… 10:15

SÁBADO 26/08
Vísperas del Domingo …….………..…......…………… 19:00

DOMINGO 27/08
XII DE MATEO; San Fanurio gran mártir
Maitines ……...…..….………………………………… 09:30
Liturgia ………….…..………………………………… 10:45
Bendición de la Torta de San Fanurio ….……..………. 12:00

MARTES 29/08
MARTIRIO DE SAN JUAN BAUTISTA (ayuno)
Liturgia ……….….……………………………...…….. 10:15
                                   

ADEMÁS, DIVINA LITURGIA EN UCRANIANO CADA DOMINGO A LAS 13:00