viernes, 25 de noviembre de 2016

Sobre la antigua Basílica de San Vicente en Córdoba (Andalucía)


La Basílica de San Vicente Mártir en Córdoba constituye el germen de la Mezquita Omeya, ya que en su ubicación se inició la construcción de la mezquita-aljama originaria. Esta iglesia fue edificada probablemente a mediados del siglo VI y se convirtió en el principal templo cristiano de la ciudad.

Tras la invasión musulmana por parte de los sarracenos en Córdoba, y ante la necesidad de estos de disponer de un espacio adecuado para realizar en él sus rezos y plegarias, se estableció con los cristianos el uso compartido del templo, adquiriéndose el compromiso de respetar la iglesia original mientras la comunidad cristiana pagase los tributos exigidos.

Será a finales del reinado de Abderramán I cuando se hace patente la necesidad en la creciente Córdoba Omeya de ampliar el templo utilizado como mezquita-aljama, ya que el espacio disponible resultaba insuficiente para la comunidad musulmana.

De este modo, el resto del templo fue expropiado y destruido, para iniciar en el año 786, la construcción de la nueva mezquita principal de la ciudad, empleándose en sus inicios material proveniente de la propia basílica.

Aunque historiadores de la época dan fe de su existencia y de lo anteriormente expuesto, no será sino hasta el siglo XX, concretamente entre los años 1931 y 1936, cuando el arquitecto Félix Hernández, por entonces conservador de la Mezquita-Catedral, descubra los restos de la Basílica. Para ello, realizó una excavación en la zona más antigua de la sala de oración, en la que aparecieron importantes restos y objetos de gran belleza decorados con iconografía cristiana.

Actualmente pueden contemplarse gran parte de estos restos en el Museo Visigodo de San Vicente, que se ha instalado en el interior de la propia mezquita en la zona de la ampliación de al-Hakam II.


Fuente: Catedral de Córdoba