lunes, 14 de marzo de 2016

Intelectuales ortodoxos de tradición rusa pidieron perdón a la Iglesia Grecocatólica Ucraniana


El 10 de marzo se cumplieron 70 años de la supresión del estatus legal de la Iglesia Greco Católica Ucrania durante el régimen soviético. Con ese motivo un grupo de intelectuales ortodoxos pidieron perdón, mediante una carta abierta, “por todas las injusticias de que fueron víctimas los ucranios católicos de rito bizantino, por parte del régimen comunista y con la complicidad de las autoridades de la Iglesia Ortodoxa Rusa”.

Los hechos por los que los intelectuales pidieron perdón acontecieron en 1946, cuando los participantes de un pseudosínodo ortodoxo (sin presencia de obispos) de Leópolis (Lviv) acordaron, obedeciendo la voluntad del dictador ruso Stalin, la disolución de la Iglesia Grecocatólica. La decisión tuvo consecuencias graves: fueron encarcelados todos los obispos católicos de rito griego y esta Iglesia perdió su reconocimiento legal, que recuperó recién en 1989.

Los intelectuales reconocen que las autoridades ortodoxas fueron "manipuladas y aterrorizadas por la NKVD", predecesora de la KGB, la temible agencia secreta soviética, pero afirman que "70 años después de aquellos acontecimientos, nos sentimos responsables por el silencio sobre toda la culpa que rodea la destrucción de la Iglesia por el régimen soviético con participación del Patriarcado de Moscú".

Los firmantes declararon "conmemorar el 10 de marzo de 1946 y, en la víspera del domingo 13 marzo de 2016 -Domingo del Perdón en el calendario litúrgico ortodoxo- ofrecer a la Iglesia Ucrania Greco Católica la solidaridad en sus oraciones por todas las víctimas inocentes de esta Iglesia, que fueron encarcelados, torturados, exiliados y asesinados por el gobierno soviético en cooperación con el Patriarcado de Moscú".

"Les pedimos humildemente perdón por las injusticias de que fueron víctimas al amparo de la autoridad de la Iglesia ortodoxa y nos inclinamos ante los mártires de la Iglesia Greco-Católica Ucrania", concluye la declaración. El texto está firmado por Antoine Arjakovsky, cristiano ortodoxo y director de Investigación del Collège des Bernardins de París, y otros trece académicos ortodoxos de París, Moscú, Leópolis, Minsk y Kiev.


Fuente: AICA