miércoles, 31 de agosto de 2016

La Comisión Conjunta de Diálogo Teológico entre ortodoxos y no calcedonenses


El Concilio de Calcedonia (año 451) supuso la separación entre las Iglesias Siro-ortodoxa y Copta (y luego la Armenia) y las Iglesias ortodoxas de tradición bizantina. Llamados polémicamente "monofisitas", los cristianos no calcedonenses fueron considerados herejes por los bizantinos y sometidos a persecución por parte de las autoridades imperiales.

No obstante, estas dos familias de Iglesias son las más cercanas entre sí de todas las confesiones cristianas en cuanto a espiritualidad, doctrina y experiencia histórica, y el diálogo entre ambas es el que tiene mayores posibilidades de dar frutos visibles.

Una serie de consultas no oficiales tuvieron lugar en Aarhus (Dinamarca) en 1964 y en Bristol (Inglaterra) en 1967, a las que asistieron teólogos señeros por ambas partes. Nuevos encuentros se celebraron en Ginebra, Suiza (1970) y Adís Abeba, Etiopía (1971). Los resultados fueron inesperadamente positivos. Como cuenta el Metropolitano de Dioclea Calixto (Ware) en su libro La Iglesia Ortodoxa (1993), quedó claro que en la cuestión básica que había conducido históricamente a la división -la doctrina acerca de la persona de Cristo-, no existe de hecho ningún desacuerdo real. La divergencia, según se declaró en Aarhus, estriba en el ámbito de la fraseología. Los delegados concluyeron: "Cada una de las partes reconoce en la otra la fe Ortodoxa de la Iglesia. […] En lo esencial del dogma cristológico nos encontramos plenamente de acuerdo". En palabras de la consulta de Bristol, "Unos afirmamos dos naturalezas, voluntades y energías hipostáticamente unidas en el único Señor Jesucristo. Otros afirmamos una naturaleza, voluntad y energía divino-humana unida en el mismo Cristo. Pero ambas partes hablamos de una unión sin confusión, sin cambio, sin divisiones, sin separación. Las cuatro expresiones pertenecen a nuestra tradición común. Ambas partes afirmamos la permanencia dinámica de la Divinidad y de la Humanidad, con todas sus propiedades y facultades naturales, en el único Cristo".

Estas cuatro conversaciones no oficiales entre 1964-1971 fueron seguidas por la convocatoria de una Comisión Conjunta oficial representando a las dos familias de Iglesias, que se reunió en Ginebra en 1985, en el monasterio de Amba Bishoy (Egipto) en 1989 y de nuevo en Ginebra en 1990 y 1993. Respecto de la cuestión de las diferentes formulaciones cristológicas, que había sido una piedra de tropiezo en el pasado, se estuvo de acuerdo en el sentido de que la comprensión subyacente acerca de la Encarnación era la misma, aunque cada una de las partes prefiriese una fórmula determinada al hablar de una o dos "naturalezas". Los acuerdos doctrinales alcanzados en las consultas no oficiales fueron reafirmados, y al final de la tercera reunión (en 1990) se recomendó que cada parte debería revocar todos los anatemas y condenas lanzados mutuamente en el pasado. La cuarta reunión (en 1993) trató acerca de cómo llevar a cabo esto desde el punto de vista práctico, y se propuso que los anatemas y condenas fueran levantados "unánime y simultáneamente por los jefes de todas las Iglesias de ambas familias mediante la firma de un Acta Eclesiástica que incluyera el reconocimiento por cada una de las partes de que la otra es Ortodoxa en todos los aspectos". Según los participantes, una vez que los anatemas fueran levantados, esto "debería suponer que la restauración de la plena comunión entre ambas partes se llevara a cabo inmediatamente" (Brock et al., 2001).

Aún persisten dificultades, pues no todo el mundo por ambas partes tiene una actitud igualmente positiva acerca del diálogo: algunos en Grecia, por ejemplo, siguen considerando a los no calcedonenses "herejes monofisitas", del mismo modo que algunos no calcedonenses siguen considerando el Concilio de Calcedonia y el Tomo de León "nestorianos". Pero la línea oficial de ambas familias de Iglesias fue claramente expresada en el encuentro de 1989: "Como dos familias de Iglesias ortodoxas que rompieron la comunión hace largo tiempo, ahora rezamos y confiamos en Dios para que restaure esa comunión sobre la base de la fe apostólica de la Iglesia indivisa de los primeros siglos, que confesamos en nuestro Credo común" (Ware, 1993).

Posteriormente ha habido otras reuniones con el objetivo de acercar a ambas familias de Iglesias, como la que tuvo lugar entre ambos Movimientos de Juventud en mayo de 1991 y las que mantuvieron los Patriarcas del Oriente Próximo en 1987 y 1991 (la segunda de las cuales tenía como objetivo "dar una muestra concreta de la amistad tan cercana que existe entre las dos Iglesias"). Como resultado de la segunda reunión, el 22 de julio de 1991 el Patriarca siro-ortodoxo Ignacio Zaqueo I y el Patriarca Ignacio IV Hazim adoptaron una serie de importantes decisiones que se plasmaron en una declaración común. (Brock et al., 2001).

Para más información (en inglés) sobre los diferentes encuentros celebrados hasta la fecha entre ambas familias de Iglesias, visitar la web http://orthodoxjointcommission.wordpress.com