sábado, 23 de marzo de 2019

23/03 - El Santo Mártir Nicón y sus 199 Discípulos


San Nicón era de Neápolis (Nápoles) en Italia. Su padre era idólatra, y su madre cristiana.

En principio Nicón era soldado, pero luego se fue al Oriente, donde fue bautizado y con el tiempo se hizo Obispo.

Unos años después regresó a Occidente y se fue a Sicilia, donde él y muchos de sus discípulos fueron decapitados por negarse a adorar a los ídolos.

viernes, 22 de marzo de 2019

22/03 - Basilio el Santo Mártir de Ancira


San Basilio conoció el martirio durante el corto reinado de Juliano el Apóstata, del 361 al 363.

El Santo fue denunciado como cristiano a Saturnino, Gobernador de Ancira, quien, cuando Basilio se negó a renunciar a Cristo, hizo que fuera colgado de un poste, que sus costados fueran raspados, que lo golpearan y que lo arrojaran a la prisión.

Unos días después, cuando el mismo Julián pasó por Ancira, el Santo fue conducido a su presencia y se le pidió que renunciara a Cristo, pero él lo confesó aún con más fuerzas. Entonces Julián ordenó que le hicieran la piel jirones para que le colgaran del cuerpo por delante y por detrás. El valiente Mártir se arrancó estos jirones y se los arrojó a la cara a Julián; ante ello, este mandó que unos espetos de hierro fueran calentados hasta quedar al rojo vivo y se los clavaron a Basilio en la barriga, la espalda y las articulaciones, tras lo cual recibió la corona del martirio.

jueves, 21 de marzo de 2019

21/03 - Jacobo el Confesor


Este Santo asumió la vida monástica desde su juventud en el Monasterio de Estudio, donde se convirtió en discípulo de San Teodoro el Estudita.

Más tarde Jacobo fue consagrado obispo y sufrió muchas aflicciones y tormentos a manos de los iconoclastas.

San Teodoro compuso una homilía en honor a Santiago (PG 99, 1353-1356).

miércoles, 20 de marzo de 2019

20/03 - Fotina la Samaritana


Santa Fotina vivió en el siglo I y era la mujer que Cristo se encontró en el pozode Samaría, tal y como está recogido en el Evangelio según Juan (4,4-26). Tras su encuentro con Cristo, Fotina y toda su familia fueron bautizados por los Apóstolesy se convirtieron en evangelistas de la Iglesia primitiva.

Fotina y sus hijos fueron convocados ante el Emperador Nerón y conminados a que renunciaran a su fe en Cristo; al negarse a ello, aceptaron sufrir varias torturas. Tras muchos intentos de forzarla a entregarse a la idolatría, el Emperador ordenó que fuera arrojada a un pozo. Fotina entregó su vida en el año 66.

20/03 - Justos Padres asesinados en el Monasterio de San Sabas


Estos Justos Mártires fueron asesinados por los bárbaros durante el reinado del Emperador Heraclio, cuando San Modesto era Patriarca de Jerusalén (632-634).

20/03 - San Martín de Dumio (de Braga)


Dumio, situado geográficamente cerca de Braga –la capital del reino de los suevos–, distingue del otro Martín de Francia a nuestro Martín. Fue el apóstol de los suevos, a los que convirtió al catolicismo. El testimonio de san Isidoro de Sevilla señala el 560 como fecha de la conversión. Eran los suevos un pueblo indomable y el terror de Roma; atravesaron las Provincias y pasaron sus fronteras; se trasladaron de las riberas del Rin a las del Miño; arrasaron a los francos y pasaron el Pirineo; luego se reparten las tierras de Galecia y ponen su capital en Braga; llegaron a bajar hasta la Bética y conquistaron Sevilla en las tierras llanas. Transcurre la vida del santo en el siglo VI.

San Martín Dumiense, según conocemos por el epitafio de su tumba que escribió él mismo, era oriundo de Panonia, en la actual Hungría. Debió de nacer entre el 510 y el 520. Quiso vivir el don de la fe en las mismas fuentes. Peregrina a Palestina con la avidez de conocer, pisar, besar y tocar la tierra de Cristo; allí aprovecha su tiempo entre oración, mortificación, y el estudio del griego, que le contacta con los santos Padres primeros. Luego pasa por Roma, donde murió y vive Pedro. Atraviesa el reino de los francos donde se encuentra con los suevos y aprovecha la oportunidad de hacer apostolado con este pueblo.

Karriarico, rey suevo arriano –habían caído los suevos en el arrianismo por la actividad del gálata Ayax, enviado por Teodorico–, mandó embajada noble para pedir en la afamada y milagrosa tumba de san Martín de Tours el portento de la curación de su hijo. Era ya la segunda vez que lo hacía, la primera misión no dio el resultado apetecido; ahora manda la ofrenda del peso de su hijo en oro y plata, y presenta la promesa de conversión si obtiene del santo de Tours lo que humildemente pide. Y se cura el vástago del rey suevo. Es la ocasión para dejar el arrianismo. San Gregorio de Tours narrará, como testigo presencial –dejando en el relato el polvo de la leyenda–, el ruego de la doble embajada y la posterior conversión del bravo pueblo suevo.

Así fue como pasó el presbítero húngaro Martín a Galecia, de mano de sus cuasi-paisanos, los belicosos emigrantes centroeuropeos. En Dumio funda un monasterio para la alabanza divina, la oración, el recogimiento, la difusión de la fe y la atención del pueblo. ¡Bien conocida tiene la necesidad de la oración para extender el Evangelio! Quizá conoció el estilo de Arlés y, posiblemente, tuvo referencias de la regla de san Benito, pero aquí los monjes se gobiernan al ritmo que marca el abad –y ya obispo- Martín de Dumio.

Regula la vida del clero formándoles según los cánones y los acuerdos de los concilios hispanos y africanos; atiende celoso al campesinado donde abundan las supersticiones paganas, célticas y germánicas. Encarga a su monje Pascasio la traducción de Las palabras de los ancianos y él mismo traduce Las sentencias de los Padres egipcios; escribe para los suyos otras sabrosas obras de piedad, ascéticas y doctrinales, –Formula vitae honestae y De correctione rusticorum– como tratados cortos y monográficos que rezuman sabiduría humana al estilo de Séneca y espíritu cristiano.

Contribuyó a la conversión de los suevos al catolicismo. En el concilio de Braga del 561 –como un precursor de san Ildefonso en el III de Toledo– se ha logrado la conversión del rey y del pueblo, se establece la unidad y se tiene el gozo de escuchar la fórmula del bautismo «en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo».

Murió en el año 580.


Fuente: Archimadrid.org

martes, 19 de marzo de 2019

19/03 - Los Santos Mártires Crisanto y Daría


San Crisanto, originario de Alejandría, había sido instruido en la Fe de Cristo por cierto obispo. Su padre, de rango senatorial y pagano, lo hizo encarcelar durante muchos días y, cuando vio que su opinión seguía inalterada, ordenó que le llevaran a una joven de Atenas llamada Daría. Esta, de gran belleza y educación, era también idólatra, y el padre de Crisanto la casó con él para que lo desviara de la Fe de Cristo por amor; sin embargo, Crisanto la arrastró a ella a la piedad, y ambos proclamaron valientemente a Cristo y recibieron la corona del martirio en el año 283, durante el reinado de Numeriano, siendo enterrados vivos en un pozo de fango.